
Paola Turbay, actriz Colombiana
Nos encontramos a una mujer prudente pero concentrada en su sueño. En exclusiva, decidió viajar hasta Miami para la sesión de fotos con elenco en uno de los hoteles más in de la Capital del Sol y revelarnos que ya tiene entre manos una obra de teatro, y que piensa volver a la universidad para estudiar escritura, pues ella e Isabella Santo domingo se asociaron para escribir libretos.
Las cosas ahora son a otro precio. Muy diferentes al panorama que encontró en 2007, cuando, arriesgando muchas cosas, decidió trasladarse a la meca del cine y la TV estadounidense.
Esa tranquilidad que da saber que está haciendo las cosas bien, se refleja en cada una de sus palabras, en cada uno de los gestos.
- Hace tres años ni siquiera tenían idea de cómo pronunciar mi nombre. 'Peioula', me decían (risas).
Pero esos tiempos de anonimato total quedaron atrás. Primero llegó Cane, una megaserie a la que muchos le apostaron, le pusieron todo el corazón y para la que la colombiana obtuvo uno de los roles principales y que si bien no tuvo el 'rating' que esperaban, sí le dio a Paola el pantallazo que venía esperando pacientemente. Las revistas la querían en sus portadas y todos se preguntaban por la hermosa pelinegra que hacía de las suyas en las pantallas de televisión. Haciendo gala de su buen olfato para saber cómo se construye una imagen en Hollywood, Paola aprendió rápidamente los secretos y poco a poco comenzó a moverse como pez en el agua.
- Lo que pasa es que llevo 8 años haciendo esto, la gente no sabía pues no me gusta prometer. Simplemente era un experimento. Desde Miami, mis agentes me vendían entre los productores y también era atractivo para ellos una latina, entonces poco a poco uno se va ganando un nombre dentro de los directores de casting y ellos son clave para avanzar.
Es quizá esa misma modestia que la obligó a quedarse callada hasta que tuviera un pie en Los Ángeles la que le ha permitido darse cuenta de que no se puede esperar el éxito de un solo envión, que hay que aprender a bajar la cabeza, respirar profundo y levantarse de nuevo para asumir que tal vez el próximo personaje sí será para ella.
-Hay una época en la que es casi una lotería, porque así la audición sea buena o mala uno debe ser el personaje que ellos tienen en mente. Hay pruebas muy buenas y uno no entiende por qué no, pero las vemos al aire y resulta que buscaban a un personaje negro, o más joven, o más viejo.
Es una permanente puesta a prueba, un ejercicio en el que no solamente se miden las calidades como actriz sino la fortaleza personal. Asumir con toda la fuerza que un 'no' es la posibilidad de que vengan mejores ofertas es la única forma que ha encontrado para insistir.
-¡A veces me sabe a cacho! Es duro. Es horrible. Soy supermasoquista. He llegado a pensar que soy una persona desequilibrada por querer torturarme así. Para empezar, en cada casting me estreso mucho. Me pongo mucha presión. No por lograr el papel, sino por hacer las cosas bien hechas, pues soy muy perfeccionista, estricta.
Pero la disciplina y ese nivel de exigencia también han traído grandes resultados. En pocos días arrancan las grabaciones de la tercera temporada de 'Secret Life of the American Teenager', donde interpreta a Cindy Lee. Una serie que se ve en Europa, Estados Unidos y varios países de Latinoamérica, fue invitada a actuar junto a David Duchovny (protagonista de 'Archivos X') en la serie 'Californication' y, como si fuera poco, estuvo en 'The closer', una de las series con mayor audiencia en la televisión estadounidense.
Además, aunque decidió rechazar la posibilidad de hacer una película, pues le exigían convertirse en una rubia sexy, terminó aceptando una oferta que no tenía entre sus planes: la de hacer una obra de teatro. Sí, este año Paola Turbay se subirá a las tablas para recorrer varias ciudades de Estados Unidos.
-La propuesta fue de Gloria Calderón, la misma que hacía la película en la que tenía que ser rubia. Yo les dije que tenía una gente que hacía unas pelucas maravillosas, los que les hacen las pelucas a Beyoncé, a Rene Zellweger, pero ellos habían tenido una mala experiencia con una peluca y en esos días Angelina Jolie había hecho un proyecto con peluca y todo el mundo la criticaba.
Fue precisamente esa honestidad la que convenció a los productores de ofrecerle el protagónico de un montaje producido por un equipo que ya tiene varios premios Emmy encima.
-Resultó que Gloria Calderón era amiga de Lesly Kahn, mi maestra de actuación, quien hace rato nos quería juntar y finalmente pasó hace un mes. Terminamos hablando de una obra de teatro que verá la luz este año.
Pero los planes no se quedan allí. Al fin, después de varios intentos, logró encontrarse con su amiga Isabella Santo Domingo y darle luz verde a una idea que tenían guardada desde hace varios años: convertirse en libretistas y productoras en las grandes ligas.
- Ya hay dos productoras interesadas en nuestro trabajo. No nos imaginamos que fuera a ser tan rápida la aceptación. Sin embargo, antes de tirarnos al agua, queremos ir a la universidad, estar completamente preparadas, aunque cada una tiene experiencia en su área, queremos hacer las cosas muy bien.
Y en esas correrías es poco el tiempo que le queda libre. Es que cuando no anda de audición en audición, se le puede encontrar montada en un avión entre Los Ángeles y Miami (donde tiene otra de sus bases) o Bogotá -donde tiene a los amigos de la vida y parte de la familia- o también Medellín, donde vive la familia de Alejandro Estrada, su esposo.
De todos modos, lo que hace terrenal a Paola es que no se ha dejado enceguecer, que no pierde el norte y conoce las prioridades, como esa de ser mamá:
-Quiero ser la supermamá y sufro con eso. Mi hija Sofía ya tiene 13 años y no es fácil el tema de la adolescencia -Emilio, su hijo, tiene 9-. Pero bueno, tengo una familia, un matrimonio, y eso me hace feliz.
Es verdad, para ella, el tiempo libre no se puede ir en eventos de farándula o buscando aparecer en una revista.
-¡Odio esas cosas! ¡Los tapetes rojos no me gustan, me siento ridícula! No me conocen y me siento como tratando de venderme. Qué pereza uno en Los Ángeles ir a gorrear foto. Prefiero que me conozcan en la audición, por el trabajo y no por otras razones.
Esa es quizá la clave de su felicidad permanente. Paola Turbay sabe que consiguió lo que quería y que todo lo que venga de ahora en adelante (aunque su modestia no la deje hablar mucho del asunto) será una ganancia. Al fin y al cabo y con su estilo ahora vive el sueño por el que tanto ha luchado.
Por Ronald Mayorga (ELENCO-EL TIEMPO)
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