
La integridad, un valor que necesita ser rescatado
Por : Miguel Ángel Núñez
Nadar a favor de la corriente, siempre es más sencillo que hacerlo en contra. Ir con la masa y dejarse arrastrar, siempre es más sencillo que detenerse y decir no.
El salmón es una especie de pez única. Cuando es adulto y llega la época del desove (es decir, cuando deben depositar los huevos para el nacimiento de una nueva generación), vuelven al mismo lugar en donde sus antecesores desovaron.
Lo extraordinario es que tienen que nadar en contra de la corriente. Los salmones a menudo desovan en ríos caudalosos, lo que significa un gran esfuerzo para nadar hasta su lugar de origen. Durante la travesía los peces no comen, su único objetivo es llegar.
Los huevos depositados en el río viven un promedio de dos años en el lugar, y luego, ya convertidos en peces, retoman el río hasta llegar al mar. Sus padres que han desovado mueren en el lugar. Cuando sea la hora, harán lo mismo que hicieron sus progenitores: volver al lugar donde fueron fecundados para dar origen a la próxima generación.
Nadar contra la corriente
Nunca ha sido fácil nadar contra la corriente. No lo es para un pez, menos para un ser humano. Evidentemente es mucho más sencillo nadar a favor de la corriente. Es cosa de dejarse llevar por la fuerza del río o del mar. No se necesita ser excepcional.
La diferencia entre personas de carácter fuerte y las débiles, es que las primeras se fortalecen por su lucha por ir en contra de lo que es habitual en la mayoría y que prefiere no hacer olas y quedarse callados frente a lo que sucede a su alrededor.
Ir contra la corriente en un mundo complicado donde las fronteras entre lo bueno y lo malo se hacen cada vez más difusas no es fácil. Al contrario, aparece como una labor titánica y en muchas ocasiones desesperanzadora.
Significados de ir a la contra
• Amar cuando dicho valor aparece cada vez más manoseado y relativizado por los fabricantes de odio. Amar de verdad, no con sentimentaloides de telenovela ni de fantasía, sino con coraje, reflexión y voluntad.
• Ser verdadero aún a costa de la denigración y la burla, diciendo la verdad aunque sea dolorosa sin esconderse detrás de diplomacias mentirosas.
• Ser honesto en medio de piratas, defendiendo el derecho a la propiedad y la dignidad del creador en medio de lobos rapaces.
• Vivir de manera auténtica en un contexto de actores que fingen ser lo que no son y se auto engañan riéndose cuando en realidad lloran por dentro. Ser brutalmente auténticos aunque eso no sea “políticamente correcto”.
• Buscar la vida de verdad en un contexto de suicidas activos que acaban su existencia a gotas de brandy o líneas de cocaína.
• Atreverse a soñar. No perderse en la maraña de pesimistas y continuar cantando el canto de los soñadores, aunque alrededor suene la rechifla de la galería que ha optado por la inercia del pesimismo.
• Buscar con ahínco la verdad escondida en medio de gente que se ha conformado con estereotipos o prejuicios, y que ve en la indagación una actividad innecesaria.
• Cantar cuando los que están a tu lado han renunciado a hacerlo aplastados por el dolor y la indiferencia.
• Vivir con gozo en medio de la miasma de la depresión y la melancolía. Escoger la alegría cuando muchos han renunciado a la maravilla de un día soleado.
• Correr entre gente que ha quedado paralizada por la desidia y la corrupción.
• Ser capaz de levantar la voz en medio de una vorágine de paralíticos que sólo se conforman con lamer sus heridas y lamentar sus sufrimientos.
• Ser libres entre una horda de esclavos que ha renunciado a elegir en lo cotidiano un proyecto de vida construido a fuerza de decisiones y coraje.
• Reír en medio de plañideras que sólo saben decir de qué color es el infierno. Esbozar una sonrisa cuando los que están a un lado no parecen ver que detrás del lado oscuro de la luna existe un paisaje luminoso.
• Navegar sin límites en un mundo acostumbrado a las barreras de todo tipo.
• Llamar hermanos a todos los seres humanos independientemente de su color, sexo, religión o raza. Abrazarlos aunque el idioma no se entienda pero sí el lenguaje del cariño y la comprensión.
• Exigir una conciencia a base de principios y valores, en medio de un gentío acostumbrado a callar su mundo interior a fuerza de secarse por dentro.
• Hablar por los que no tienen voz, o por aquellos que están amordazados por la tiranía o el miedo, aún cuando eso signifique ser silenciado por aquellos que prefieren la indiferencia al compromiso.
• Llamar al mal por su nombre y no con eufemismos de “buena crianza” que sólo esconden la corrupción y tapan la podredumbre a fuerza de mentiras.
• Integrar a todos los seres humanos sin discriminar a nadie de ninguna forma, porque hacerlo supone ir a favor de la corriente de aquellos que prefieren el prejuicio a la verdad.
• Creer sin excusas, y sin miedo a ser tildado de fanático ni inflexible. Entender que la vida espiritual no es un agregado, sino un elemento fundamental de la existencia humana equilibrada.
Lo que significa
Nadar contra la corriente significa establecer pautas de conducta que no necesariamente van a coincidir con la mayoría, no obstante, siempre serán la mejor vía, aunque en algún momento no se vea así, especialmente porque la multitud le cuesta entender el valor de una palabra dicha en contra de la mayoría o una conducta vivida fuera del estereotipo.
No será fácil, pero al final dará frutos. Ralph Waldo Emerson (1803-1882) escribió que “ser grande, implica ser incomprendido”, y tenía razón, porque las personas que se atreven a cuestionar lo establecido viviendo de una manera diferente, siempre, serán cuestionados, especialmente si sus valores chocan de frente con los de la multitud.
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