
La manizalita posó para Cromos en 1999, junto a su novio de la época David Honorel. Su carrera como actriz era prolífica y ya había probado suerte como cantante
El sacerdote de su natal Manizales la excomulgó por posar desnuda una revista cuando pocas artistas decidían fotografiarse sin ropa. Amparo Grisales se disponía a convertirse en una actriz recordada, en una mujer arriesgada.
Por eso, después de protagonizar varias novelas y seriados nacionales decidió probar suerte en el canto. Sensación fue el disco que lanzó en los 90. El álbum no tuvo éxito y la artista decidió dejar a un lado su pasión por la música y concentrarse en lo que le había dado reconocimiento, la actuación.
La fama ya había tocado a la puerta de esta morena que además se desempeñaba sin clemencia como crítica de reinas. Ella sabía definir su éxito, "soy una mujer bella, inteligente, generosa, tengo sentido del humor, soy audaz, he crecido, soy una mujer madura a pesar de los errores, cocino, se atender a mi pareja como a un dios, como una geisha", le dijo a Eduardo Escobar en las páginas de nuestra revista.
Sus inicios
"Todo empezó en los años sesenta, cuando irrumpió bailando sin ser invitada en la oficina de Alfonso Lizarazo. Con su hermana formó un dúo de bailarinas: Las zanahorias. Enseguida vinieron las telenovelas, María Manuela, La invencible mujer piraña, Los pecados de Inés de Hinojosa, La tentación entre otras", decía el artículo de Cromos.
También protagonizó videos para Plácido Domingo y apareció en numerosas portadas de revistas nacionales. Era el sueño de muchos hombres y la pesadilla de algunas mujeres. Ellos se derretían con sus escenas eróticas al lado de Margarita Rosa de Francisco, ellas envidiaban el abdomen plano las piernas largas y la personalidad arrolladora de esta bomba sexual colombiana.
Estas son las imágenes que protagonizó la Diva colombiana para la portada de Cromos del 29 de noviembre de 1999.
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