
El actor caleño le dará vida a dos personajes en "El atolondrado", una obra de Moliére adaptada por el argentino Ricardo Behrens.
Después de 10 meses de grabar en Las muñecas de la mafia, Fernando Solórzano se da un respiro en la pantalla y vuelve a sus inicios en las tablas con el montaje El atolondrado, una obra de Moliére adaptada por el argentino Ricardo Behrens, en la que le da vida a dos personajes.
Se trata de una propuesta a manera de clown en la que tanto Solórzano como el resto de los actores se ridiculizan y usan narices falsas, vestuarios llamativos y gestos exagerados. "Es otro concepto. Estamos muy cercanos a la caricatura. Los gestos son exagerados. Mantengo en el personaje de Anselmo (el prestamista usurero) una posición corporal de viejo 'cacreco', uso sombrero grande y ropa vistosa. En el del español que intenta conquistar a Celia (la esclava) soy un hombre altivo, guapo, entrador, al que también debo estereotipar", dice.
Junto a él actúan Orlando Valenzuela, Daniel Rocha, Luz Estrada, Rafael Zea y Andrés Aramburo (en el papel de El atolondrado).
Para Solórzano el teatro es una catarsis. Goza de él, pero es claro al advertir que de él no se puede vivir. "La televisión es la que paga, pero el teatro me deja ser libre", agrega.
Todavía no tiene proyectos para televisión, pero espera que pronto 'reviente' algo, "así no sea de protagonista", se ríe.
TEATRO ARLEQUÍN. CARRERA 25 No. 41-64. HASTA EL 13 DE MARZO, DE JUEVES A SÁBADO, A LAS 8 P.M.
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