
¿VIOLENTOS…QUIENES?
POR: JAVIER SANTAMARÍA
El día de ayer viendo el noticiero del Canal RCN en su emisión nocturna quede completamente absorto, estupefacto y con una desazón difícil de describir al observar un video pixelado (por exigida censura) en el que se mostraba el asesinato en cámara de un jovencito no mayor de veinte años a manos de su novia de diecisiete, quien tras verlo bailando y departiendo con otra jovencita, puñal en mano se abalanzó energúmena contra la humanidad de su “amado” y le propinó dos mortíferas puñaladas en el corazón, con desbordante saña, odio y locura…matándolo en el acto.
Días atrás se emitió otro video en el que una madre dizque en un arranque de “locura” mató a palazo limpió a su propia hija, enceguecida por la disputa de una porción de terreno que la anciana alegaba le pertenecía y su hija supuestamente le había robado…
Unos pocos días después esos mismos noticieros emitieron otro video en el que un joven de veinticuatro años que departía con sus amigos en una estación de gasolina es asesinado por otro muchacho que emerge de la nada y le asesta un certero balazo en el corazón, ante la mirada impávida e impotente de los presentes…
Noticias aterradoras, sobrecogedoras, que son el pan diario que nutre los titulares de los noticieros de televisión y ni que decir de los radiales: “un jovencito de once años apuñaló a su hermano de ocho causándole la muerte instantáneamente, porque este se negó a prestarle una gorra”…
Hoy, un padre asesino a su bebe recien nacido y luego se suicidó, como consecuencia de desaveniencias con su compañera sentimental...
Todavía recuerdo el episodio del padre aquel, si es que así se le puede llamar a ese monstruo que fue capaz de asesinar a su pequeño hijo no mayor de dos años y tras encostalar el cadáver, lo arrojo sin remordimiento en la ladera de un cerro, azuzado por su afán de vengarse de su mujer y progenitora del niño, tan solo por la osadía de separase de él. Posteriormente esta escoria de la naturaleza, tuvo el cinismo de llorar ante las cámaras por la supuesta desaparición de su amado bebé…
Son tan solo unas cuantas, de tantas noticias espeluznantes, reflejo pálido de la violencia que corre por nuestros genes, esa violencia de la que somos víctimas de una u otra manera y frente a la cual nos portamos como actores pasivos y penosamente curtidos, pues desde que tuvimos uso de razón ha sido la protagonista principal del diario vivir de un país llamado Colombia…
Por boca de mi madre y abuela materna tuve conocimiento de un negro capitulo de nuestra historia conocido como “La violencia”, en la que godos (conservadores) y los liberales, se batieron a muerte en una contienda política por el poder, irracional, absurda, ególatra, que tiño con sangre de inocentes la tierra que aún tiene la fama de producir el café más excelso del mundo y de cuyas entrañas brotan las esmeraldas más hermosas.
Mi abuela, una mujer de raca mandaca, trabajadora incansable, una madre campesina desplazada que sobrevivió a la violencia de puro milagro, gracias a Chuchito lindo y a esa sagacidad e instinto natural de conservación que brotó de su corazón de mujer nacida y criada en el campo. Agazapada días y noches enteras entre los cafetales aledaños a su saqueada e incinerada parcela, acompañada por sus dos pequeñas hijas ,una de ellas, la mayor ,era mi adorada madre, quien no superaba los cinco añitos, y la otra mi tía Leo, quien estaba de brazos, durante aquella barbarie se alimentaron solo de panela y mendrugos viejos de pan, que lograron empacar en un pequeño costal antes de abandonar su casa, luego solo consumian frutos silvestres, bebían agua lluvia atrapada en las ramas de los cafetales y llegaron a comer ante el advenimiento de la cruel hambruna, aves de corral crudas y hasta ganado en proceso de descomposición, que había sido masacrado por los llamados “chusmeros”.
Los inocentes ojos de aquella niña fueron testigos de escenas escabrosas, fuera de todo entendimiento y sobrepasando lo límites de lo que se cataloga como “maldad humana”, que ¡nunca, nunca, pero nunca! ha podido olvidar, pese a los bloqueos mentales propios de su edad, ella curiosamente olvido un día como me llamo yo, su hijo único, pero jamás se han borrado de su mente los detalles del horror vivido en su niñez, que no les relato, por pura vergüenza y congoja, ¡si¡, vergüenza de saber que todo eso no aconteció en una película, ni en una miniserie de televisión cuestionada por los televidentes, ni es el relato central de una obra literaria galardonada en concurso, todo ese horror ocurrió en mi amada patria, no en la ficción, sino en la realidad cruda y descarnada.
Ese guión que se repite y se repite hasta nuestros días y nosotros ahí, impávidos y como actores pasivos, unos veces en roles secundarios y otras en protagónicos de la obra “VIOLENCIA”, el estigma que llevamos como un INRI en nuestras frentes, del que nos avergonzamos, pero tendemos a perpetuar, somos un pueblo sin memoria que tiende a repetir sus horrores, somos un pueblo corrupto que se jacta de muchas cosas que no pasan de ser “chicaneos” y devaneos dizque patrióticos, somos dizque un pueblo donde es soberana la democracia, un terruño hecho paraíso, en donde en un mismo día se celebran reinados, carnavales y se sepultan las miles y miles de víctimas de esa guerra sin sentido que nos aqueja como un cáncer desahuciado y que los politiqueros aspirantes a codiciadas curules y a la disputada silla presidencial del llamado país del Sagrado Corazón, hace marras, de marras, han prometido curarlo milagrosamente…
Y los otros, los que piensan distinto, los que quieren “cambiar” el mundo con las armas, usando el nombre del pueblo como pie de lucha, los que dicen combatir en contra la iniquidad social, de los corruptos oligarcas, se han transformado en una yaga gangrenada por el narcotráfico que desvanece la añoranza de alcanzar la tan anhelada “paz” y han convertido las selvas colombianas en cárceles perpetuas y malditas.
Somos una sociedad en la que los valores éticos y morales hieden, donde la vida vale huevo, somos un conglomerado de gentes amantes del dinero fácil, de triunfar en la vida cortando camino y con artimañas maquiavélicas, somos traquetos, sicarios, prostitutas, narcotraficantes, paracos, guerrilleros, politiqueros, somos una mierda, ¡colombianos hijueputas!…
Pero también somos hombres y mujeres de bien, que nos ganamos la vida con el sudor de nuestras frentes, que luchamos por sobrevivir en medio de la agobiante adversidad, somos aún honestos, emprendedores, creyentes, aun incorruptibles, soñando con esa Colombia maravillosa, no pertenecemos ni al bando de los que se llaman buenos, ni al que tildan como malos, porque al final de cuentas están cortados con la misma tijera y solo buscan una cosa: ADUEÑARSE DEL PODER y a ambos bandos, el pueblo, los de ruana, los asalariados, les importa un soberano culo.
Como colombiano amo mi tierra, tengo mucha fe en que todo cambiara…idealista, soñador, iluso, anacoreta, insensato o pendejo…pero creo que no hay guerra que dure cien años, ni pueblo que la resista, por eso compatriotas, les curso una invitación a que se quiten la venda de los ojos y analicen a conciencia la realidad cruda y descarnada que aún vivimos, no se dejen deslumbran por los espejismos de la llamada seguridad democrática, ni las falsas promesas del mal llamado nuevo socialismo, no vendan su voto por dinero, ni cualquier prebenda material o promesa echada en costal roto, en nuestras manos esta cambiar el rumbo de nuestro país, en nuestras manos está el combatir la letrina de la corrupción y el imperio de las maquinarias políticas y las castas oligarcas…sencillamente piense en el país que desea para sus hijos, en el que quiere envejecer y ser sepultado…vote compatriota, pero vote a conciencia…desarmémonos de corazón y hagamos catarsis en pro de una nueva Colombia.
jahesa@hotmail.com