
¡Qué desastre la TV!. Carlos Ulanovsky y Pablo Sirven. (Emecé - Buenos Aires) - Un repaso crítico y concienzudo de la televisión de la última década en Argentina.
Cuatro páginas antes del punto final de este interesante y completo análisis de la última década de la televisión en la Argentina, aparece la única referencia importante a la pantalla del interior del país. Bajo el sugerente subtítulo "¿Qué federalismo?", los autores detallan que, fuera de los cinco canales porteños, no se produce un solo minuto de ficción, y que el 70% de los contenidos de la TV provinciana son retransmisiones de las emisoras metropolitanas de aire. Quizá esta contundente realidad justifique la orientación del trabajo encarado por Pablo Sirvén y por Carlos Ulanovsky, ya que las casi 400 páginas están dedicadas a la descripción minuciosa y abundantemente documentada de las virtudes y de las miserias de la producción, de la transmisión y del consumo de los contenidos que ofrece la televisión de Buenos Aires. Los autores proveen, además, un completo y sumamente ilustrativo mapa de los medios nacionales; esta descripción revela con claridad la impresionante concentración de las emisoras en muy pocas manos desarrollada durante la última década del siglo XX. Por todo esto, hubiera sido muy interesante un análisis de la nueva legislación sobre los medios en la Argentina (en plena discusión parlamentaria en el momento de la edición del trabajo), tema al que los autores dedican apenas un par de líneas y adjetivos como "necesaria" y "polémica", tan obvios como poco ilustrativos.
Los dioses del negocio
Ulanovsky y Sirvén aparecen más cómodos cuando trazan el panorama de la producción de contenidos de los canales: la descripción de una pantalla dominada por fenómenos de audiencia como las realizaciones de Marcelo Tinelli o los encierros consentidos de "Gran Hermano" permite entrever las fuerzas que se liberan en la despiadada lucha por un punto de rating, que rige las decisiones de los ejecutivos de las grandes emisoras. Y que puede analizarse a la luz de las palabras de Mariola Cubells, una arrepentida productora de talk shows españoles que escribió: "Mentimos, engañamos, ganamos dinero, sobornamos, despreciamos, arreglamos concursos, tergiversamos informaciones, diseñamos programas zafios sabiendo que lo son, somos racistas, estafamos a directivos de televisión. Y no nos importa que usted crea o no lo que está viendo. Lo único que queremos es que usted lo vea". En definitiva, a eso se reduce el negocio; quien aporta audiencia es Dios, quien pierde el favor del público es un paria.
Por supuesto, el fenómeno de internet está presente, a la luz de la revelación de que los jóvenes dedican una porción más importante de su tiempo libre a navegar por la red antes que a ver televisión. Y también aparece el uso de las nuevas tecnologías: la digitalización de las señales permite avanzar sustancialmente en la interactividad, por lo que el televidente pasivo del siglo pasado está siendo suplantado por un espectador dinámico, participativo y exigente. Esto, además de las delicias de la alta definición, que ya es una realidad en muchas señales satelitales. La descripción de ese futuro, cuyos albores estamos viviendo, cierra (a través de la apertura de numerosos interrogantes) el concienzudo trabajo de los autores.
© LA GACETA
Juan Carlos Di Lullo
Perfiles
Pablo Sirvén es secretario de redacción del diario La Nación y columnista de Radio Continental. Fue director periodístico del Diario de Cuyo y de la revista Nueva y vicedirector de la revista Noticias. En 2007 recibió el premio Konex de platino al mejor periodista de espectáculos de la década 1997-2007 y el premio Santa Clara de Asís. En 2009 fue el único periodista argentino que integró el jurado de los premios Emmy, en Miami.
Carlos Ulanovsky trabajó en diarios y revistas de Argentina y de México, como redactor y en puestos ejecutivos y, de modo permanente, como crítico de medios y de televisión. Actualmente trabaja en Radio Continental y en Radio Nacional. Es autor de TV Guía Negra (1973), TV argentina, 25 años después (1976) y Estamos en el aire (1999, en coautoría con Pablo Sirvén y Silvia Itkin).
Fragmento de ¡Qué desastre la TV!
No es tan sencillo hacer un libro sobre la televisión de hoy. Claro era antes, cuando, desde el propio apocalipsis, pensábamos que la televisión era la suma de todos los males de la sociedad. No es simple ahora porque la televisión ofrece nuevas y distintas versiones del fútbol y de la vida; de los romances y los valores; de las verdades posibles y hasta de la realidad, la real (si es que existiera) y la que la TV global transformó en show. Y definitivamente no es fácil en estos tiempos encarar un libro de esta naturaleza cuando las empresas de televisión son apenas una unidad de negocios dentro de emporios, algunos colosales, que llevan adelante muchos otros negocios. Y, en especial, cuando, como se verificará en la lectura, una gran parte de lo atribuido a la historia cotidiana de la televisión argentina no apareció en pantalla, sino que sucedió en ámbitos recoletos, en oficinas privadas, entre cuatro paredes, en papeles usualmente clandestinos y en pasamanos de acceso poco masivos.
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