
Publicado por Xavi Barceló
Que tristeza tener que decir lo mismo una y otra vez, pero es la verdad, la televisión colombiana empieza ya a tocar fondo, más que por la persistencia de los mismos elementos que la encadenan a la mediocridad y al conformismo, desde las novelas, seriados (que aunque el deseado final de padres e hijos hubiese llegado, se sigue pensando en rescatar la misma formula), hasta los noticieros del mediodia que ya parecen más un magazín de cocina, salud, truquitos de belleza, cienciología y algo más, que un informativo serio y objetivo, con el añadido de ser meras cajas de resonancia gobiernistas. Pero en realidad el nuevo paso involutivo dado por los canales privados ha sido sin lugar a dudas la traquetización del prime-time, de la mano de, entre otros, el aclamado pornomísero Gustavo Bolívar
Yo sí me suponía que Sin Tetas no hay Paraíso era solo la primera gota de un inconmensurable torrente que tenían represado los canales privados. Pero ¿qué más se podía esperar de un creativo como el susodicho Bolívar? simplemente lo que de su pluma y de su limitada imaginación (si es que la tiene) se puede concebir: violencia y degradación social. Constantemente vemos a este señor saltar de entrevista en entrevista dando explicaciones que muchas veces ni le piden, como por ejemplo conferir a sus novelas y series una supuesta labor aleccionadora, un "discurso social que busca concientizar a la juventud de los males del narcotráfico", cuando lo cierto es que de otro modo tal discurso pasaría desapercibido, y no por falta de perspicacia u observación, sino por que simple y llanamente tal discurso NO EXISTE, es una argucia fabricada por el señor Bolívar para comprar consciencias. Si de verdad subyaciera una mensaje constructivo en series como estas no habría necesidad de que este sujeto abriera la boca para hacerlo notar ¿no creen?.
La mayor o una de las mayores pruebas de la limitación creativa en la que se encuentra inmerso Gustavo Bolívar es el hecho de que las novelas y seriados que están en disputa en el prime-time de ambos canales son de su autoría (Las Muñecas de la Mafia de Caracol TV y Pandillas Guerra y Paz y El Capo de RCN). Está atrapado en un circulo vicioso. Al parecer Gustavo Bolivar no concibe la vida de una forma distinta a la de la narco-cultura, aduciendo cada vez que puede ante este cuestionamiento de que vivimos en un país con una cultura narcotraficante y que cuando se han hecho cosas distintas han fracasado. Inútil sería negar que en la sociedad colombiana han permeado los antivalores del narcotráfico y la noción que en este se tiene de la vida y del mundo; al contrario, el éxito que estas series experimentan en cuanto a rating reafirma esta acepción, porque lo que realmente llama, provoca y deleita al público es ver representados en la pantalla todos los entretelones de la mafia colombiana.
Gustavo Bolívar cae repetidamente en contradicciones al explicar el objetivo de estas series, pues si en un comienzo las vende con el rótulo de "series de construcción y memoria histórica", después, al recibir críticas de diferentes sectores se acomete a decir que estas producciones no buscan otra cosa diferente al entretenimiento (?!). Lo cierto es que la única influencia que podría llegar a tener una serie de estas en el subconsciente se pordría calificar de muchas maneras, menos de ser algo positivo, y ya hay experiencias pasadas de la misma naturaleza, como con "La Vendedora de Rosas" de Victor Gavíria, que fue la exportadora del parlache barriobajero de Medellín a otras ciudades de Colombia, con ese sello inconfundible de violencia y degradación que hechizó a miles (sino millones) de niños jóvenes a lo largo y ancho del país, más que el supuesto mensaje moral que Victor Gavíria predicaba que ésta tenía hasta la saciedad
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