
(MATERIAL EXCLUSIVO DE EL PAÍS-COLOMBIA)
Por Verónica Gómez Torres, reportera de El País
Tras una racha de fracasos televisivos, los canales encontraron en las historias del narcotráfico su mina de oro.
En las calles de Cartago, los niños juegan a ser ‘Perris’, ‘Chemo’ y el ‘Patrón’, protagonistas de ‘El Capo’. Se disparan balas imaginarias con palos de guayabo, y empuñan las tablas de cama a manera de fusiles, como lo reveló un columnista de El País esta semana.
Al sur de Cali, niños que no superan los 9 años de edad interpretaron la canción de ‘El Cartel’ en la clausura del colegio, reveló con preocupación Luis Carlos Tenorio, presidente de Asociación de Entidades de Educación Privada, Andedep. No es juego, y menos de niños.
Barney los Backyardigans dejaron de ser los personajes favoritos de los pequeños; ahora los protagonistas de telenovelas como ‘El Capo’, ‘El Cartel’, ‘Sin tetas no hay paraíso’ y ‘Las muñecas de la mafia’, entre otras, se instalan en las mentes infantiles de quienes están en proceso de construir su identidad.
Pero por qué un tema como la mafia, que tanto escozor produce entre los colombianos, termina siendo el drama favorito de la televisión, y sus protagonistas los modelos a seguir del público. Buena parte de la respuesta está en el rating.
Es un hecho que el tema de los negocios ilícitos no es nuevo para la televisión ni para el cine mundial. Clásicos del séptimo arte como ‘El Padrino’, y ‘Buenos muchachos’, y series tan galardonadas como ‘Los Soprano’ basan su éxito en los misterios de la mafia.
Y la televisión colombiana no ha sido ajena a este fenómeno, sobre todo porque el alto rating que registró ‘Sin tetas no hay paraíso’ aclaró el camino de las productoras nacionales, pues 12 de las 35 telenovelas lanzadas durante el 2008 tuvieron que ser retiradas del aire o cambiadas de horario porque no lograron enganchar a los televidentes.
“El rating juega un papel muy importante. El canal se dio cuenta que las novelas basadas en negocios ilícitos eran las preferidas del gran público, y decidió apostar por ese tipo de dramas”, afirma Consuelo Cepeda, defensora del televidente del Canal RCN.
Para el crítico de televisión Germán Yances, la gran aceptación de esas series entre los colombianos se debe a la necesidad que la gente tiene de ver reflejada la realidad más allá de las noticias.
“Los noticieros nos muestran los hechos del día, y las miniseries los fenómenos que esos hechos constituyen en su conjunto, y eso es lo que quiere el público”, asegura Yances.
Que ‘El Capo’ haya alcanzado en su primer capítulo 36 puntos de rating y ‘Las muñecas de la mafia’ 47 puntos en su estreno, no es gratuito.
“Este tipo de novelas tienen tanto auge porque el tema es tan colombiano como la bandeja paisa o el ajiaco. Es que en este país no pasa un solo día en que no se hable en los noticieros, en el periódico, en las conversaciones de la vida cotidiana y hasta en las intervenciones del Presidente de la República algo relacionado con el narcotráfico. Es un tema que hace parte de nuestra vida cotidiana y por ello es normal que la gente reaccione con interés”, explica el psicólogo Augusto Pérez, asesor de la OEA y director de la Corporación Nuevos Rumbos, que estudia problemas de infancia y juventud.
El tema en sí no resulta preocupante para muchos actores, entre ellos la actriz de ‘El Capo’ Marcela Mar, quien considera que en ningún momento se hace apología al narcotráfico. “Mostramos sólo lo mal que paga ser narco”, dice.
Lo mismo opina Consuelo Cepeda, quien se pregunta: “¿Apología? ‘El Capo’ es machista, avaro, grosero, no sé que clase de héroe sería”. Por su parte, el libretista Gustavo Bolívar responde: “Siempre he puesto a estos personajes como malos y perversos para que la gente los repudie. Otra cosa es que los actores sean bonitos y agradables, eso ya se sale de nuestras manos”.
Esta, para Augusto Pérez, es una de las razones por las cuales los colombianos son fieles a estas producciones. “A la gente le agradan estos actores, independientemente de su actuación”, afirma.
Otra de las inconformidades planteadas por los pedagogos es el horario familiar en que se transmiten estos programas. “Hace 30 años, un niño colombiano quería ser policía o médico, pero hoy, gracias a estas series, la palabra que tienen a flor de piel es ‘narcotraficante’”, asegura Tenorio
Ante esto, la defensora del televidente del Canal Caracol, Amparo Pérez, se pregunta: “¿Y dónde están los papás? ¿Por qué le estamos delegando la educación de los niños a la televisión?”.
Así pues, mientras los niños en las calles siguen disparando balas imaginarias para emular a sus héroes, el debate sobre la responsabilidad compartida de educadores, padres y medios de comunicación sigue abierto.
Cara a cara
”Hay cosas más grandes que mostrar”
“Sé que siempre han existido películas de negocios ilícitos, pero es que en este momento estamos viviendo una situación muy difícil en nuestro país. Colombia tiene cosas más importantes para mostrar que estar recalcando el pasado de ciudades como Cali y Medellín. Necesitamos de programas que inviten a vivir en paz, a ser tolerantes. Además, hay que recordar que el núcleo familiar se ha perdido, ya no está la mamá ni el papá en la casa. Hoy en día los niños se encuentran solos frente al televisor. No se trata de taparles los ojos, pero tampoco de mostrarles todo de una manera tan cruda”. Luis Carlos Tenorio, docente.
“Colombia está haciendo su catarsis”
“La televisión y el cine se han nutrido siempre de la realidad. Por tantos años contaron los gringos su conquista del Oeste que terminó por convertirse en un género cinematográfico: los western. Igual ha sido con el holocausto judío, con las mafias del alcohol durante la prohibición, con la guerra de Vietnam, etc. Y Colombia ahora está haciendo su catarsis con las historias del narcotráfico. Me aterra que los sectores sociales se horroricen porque la Tv. muestre esa realidad criminal, y sean indiferentes ante la delincuencia que campea en el país. Lo censurable no es la Tv., sino nuestra realidad”. Germán Yances, crítico de Tv.
En pocas palabras
"Si bien la educación la imparten los padres, la televisión influye en el comportamiento de los niños”. Augusto Pérez, psicólogo.
"La verdadera apología al delito se encuentra en la calle, en la mente de cada uno de nosotros y en el morbo que tenemos por estos criminales”. Manuel José Chaves, actor de ‘El Capo’.
"Los canales lo único que buscan es enriquecerse violando la legalidad frente al comporta- miento que puede tener el niño en un futuro”. Luis Carlos Tenorio, Presidente de Andedep.
Otras novelas
’Los protegidos’, 2008.
‘Sin tetas no hay paraíso’, 2006.
‘La viuda de la mafia’, 2004
‘Pandillas, guerra y paz’, 1999
¿Por qué diablos?, 1999
Películas
‘El Arriero’, 2009.
’El Rey’, 2004.
Estadisticas Gratis