Saturday, October 10, 2009

OPINIONES PARA REFLEXIONAR: LA SANTA "VÍCTIMA"


La otra orilla.

Por: Cecilia Orozco Tascón
La santa ‘víctima’
Octubre 10 de 2009


Después de dos semanas de negarse a reconocer su engaño, el Gobierno, imposibilitado de acallar la creciente indignación, se declaró ‘víctima’ por enésima vez. Hoy, de los inescrupulosos empresarios del agro. Antes, de los terroristas. O de los bandidos. O de los ‘paras’. O de los auxiliadores de la guerrilla. O de los periodistas. O de las ONG. O de la Corte Suprema. O de los conspiradores que ‘chuzan’ teléfonos, o de… etc., etc. Entre tanto, el país, estupefacto, se da cuenta de cómo el publicitado subsidio creado por la Administración dizque para ayudar a los campesinos parias termina en los bolsillos de los terratenientes ricos y de sus familias. Probablemente es pura coincidencia que miembros de esas mismas familias y sus empresas figuren como donantes de las dos campañas presidenciales de Uribe. Ellos se imaginaron por equivocación que el Estado les devolvería el regalo, multiplicado por millones, que le hicieron a la causa. Por eso se quedaron con el botín que con generosidad ofreció, envuelto en proyecto social, el clon denominado ‘Uribito’.

Nuestro recio Presidente, que maneja la finca con mano de hierro, se entera hasta de los mínimos detalles, pero no se percata de la ejecución de éste ni de ninguno de los escándalos de corrupción que lo rodean. Se explica por qué no asume la responsabilidad política de lo malo que sucede y en cambio las encuestas le atribuyen sólo lo bueno. Ni más faltaba. Él es la solución y los demás son los verdaderos responsables, pese a que el dedo acusador de los hechos señale a sus retoños, a su ‘Uribito’, a sus amigos de vida, a sus funcionarios predilectos o a sus políticos de coalición.

Pero tranquilos. Las cosas se arreglarán y aquí no ha pasado nada porque el jefe del Ejecutivo, apersonado del asunto, con su gran carácter, ordenó devolver, de inmediato, los $25.000 millones que les habían entregado a los notables de la Costa. Semejante decisión merecía un aplauso cerrado. En el foro donde lo dijo, nadie se preguntó cómo se iba a recuperar el capital de nuestros impuestos. Qué importa. El mandato presidencial ha sido dado: “judicial o extrajudicialmente” (A propósito, ¿qué querría decir el regente con el término “extrajudicial”?). ¿Cuánto se demorará la Nación en tener en sus arcas el dinero enterrado en las haciendas del Magdalena? Tampoco interesa. Aplaudamos las buenas intenciones que las malas corren ocultas por debajo de los puentes y no se notan hasta cuando las indagaciones periodísticas (puesto que los órganos de control, cooptados, ya no musitan palabra), lleguen al final.

Por ahora, que las huestes uribistas sigan disfrutando de sus triunfos cínicos. Y que las alas de los ángeles nazcan en sus espaldas, mientras el desastre moral de Agro Ingreso Seguro cae sobre la culpable: Valerie Domínguez, una enamorada cuyo delito de juventud es haber confiado en la familia de su novio. Ella, la única que tuvo la decencia de renunciar a un subsidio antes de que se lo entregaran, es el hilo más débil de la cadena. Que le corten, en consecuencia, la cabeza. Al poderoso que no lo toquen, porque, a pesar de que sabe todo, desconoce todo. Repitamos en coro: ¡Que viva la reelección indefinida, porque tenemos un santo!



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