De: Memo y Pepe
Enviado: viernes, 19 de septiembre de 2008 01:30:51 a.m.
Para: jahesa@hotmail.com
Estimado Javier:
Es la primera vez que leo su columna y con agradable sorpresa aplaudo su objetivo punto de vista respecto a las telenovelas, tanto de Brasil como de Colombia y México (mi país). Es la primera vez que leo un análisis crítico de buen nivel, alejado de los adjetivos calificativos y en el que se habla con conocimiento de causa, fuera de cualquier 'pasión melodramática' que generalmente invade el discurso de todos los críticos de telenovelas y que por definición, son los que menos conocen del género, por lo menos eso es lo que sucede en México. Indiscutiblemente estoy de acuerdo con sus comentarios y agrego que, desde mi punto de vista, considero que sólo dos países a nivel mundial, son los que están marcando la vanguardia y replantean los tópicos paradigmáticos en las telenovelas y series: Colombia y Argentina.
Actualmente estamos disfrutando en mi país de "La hija del mariachi", telenovela inteligentemente pensada y desarrollada, sin embargo, no deja de ser una humillación para todo un país, cuyos habitantes no están interesados en mostrar su folclor y menos al mundo, es por ello que el reconocimiento consciente o no que se le da a los mariachis en esta telenovela, es digno de admiración y reconocimiento, tanto para los guionistas, como para sus productores.
En este momento, México atraviesa por una fuerte crisis en cuanto a la producción de telenovelas y series se refiere (ni hablar del cine), el problema no radica en la falta de talento de escritores mexicanos, sino en que las empresas: TV Azteca y Televisa, se interesan más por 'productos probados', cuyo riesgo aseguran es menor, independiente de su nacionalidad. Desafortunadamente ambas televisoras pierden de vista que aunque nos encontramos en un mundo globalizado, las costumbres, valores y simbolismos nos son iguales, en Brasil, Colombia, Argentina, Venezuela, Chile y Perú, cada sociedad tiene sus propias particularidades y momentos históricos que definen el éxito de una historia cuando ésta no está bien adaptada, por ejemplo: el éxito de Pedro el Escamoso que no sólo marcó una moda, sino que introdujo silogismos al lenguaje cotidiano de los colombianos, su adaptación en México, resultó ser un fracaso en 'Juan el querendón', lo mismo que 'Sos mi vida' y la actual 'Un gancho al corazón', que ni remotamente se acerca al sentido que tuvo en Argentina.
Desafortunadamente tenemos que soportar productos de ínfima calidad como Las tontas no van al cielo, con la máscara de ser una telenovela de vanguardia, cosa que solo su productora y equipo logran ver, porque de vanguardia no tiene más que el significante y que todos los críticos vendidos tanto de prensa escrita como de medios se encargan de difundir para hacerle ver al público mexicano que es incapaz de diferenciar una excelente historia como la 'La hija del Mariachi' o 'Sin tetas no hay paraíso' o 'En los tacones de Eva', de una porquería como Juro que te amo y Las tontas no van al cielo.
Desde México seguiré monitoreando su columna y aprovecho para enviarle un cordial saludo.
Guillermo Quezada