Wednesday, February 20, 2008

"LA ERA DE LOS REFRITOS III"


Crónica de un declive anunciado.

Nórida Rodríguez, actriz colombiana catapultada a la fama con su memorable actuación en la telenovela vespertina "Lola Calamidades" de la autoria de Julio Jiménez, de la que se hizo una nueva versión años más tarde protagonizada por Fernando Allende y Marcela Gallego llamada "Dulce Ave negra", que paso casi desapercibida, ahora RTI INTERNACIONAL planea hacer una tercera versión, ¿Será que aguanta?

POR: JAVIER SANTAMARÍA

No son minoría los televidentes latinoamericanos que nos cuestionamos porque la televisión atraviesa por una nueva y detestable era de refritos, para que suene más chic de “remakes”, fenómeno que se mantiene como producto de una fórmula facilista, pero contraproducente, en casi todas las televisoras del mundo y que invita a replantearnos seriamente que pasa en verdad.

Los grandes zares de la televisión latina tienen la convicción de que volver a producir grandes éxitos televisivos de antaño es algo en principio cómodo y muy rentable, que limita el riesgo de presentar historias desconocidas bajo la incertidumbre del éxito o del fracaso, pero de repente con planteamientos de vanguardia osados, surgidos de la inventiva de los noveles libretistas, esos que aún andan en busca de una oportunidad, excluidos sin razón del circulo impenetrable y añejado que conforman quienes manejan los actuales estándares creativos; Hay excepciones, es verdad, pero aún mantienen cierta dependencia de la formula del refrito.

No se puede negar que la estrategia funcionó en una época y simulo un ciclo dorado para televisoras como VENEVISION, RCTV y la misma TELEVISA, pero el fenómeno dejó irremediablemente sus estragos, representado en un declive paulatino y contundente del llamado melodrama clásico venezolano, fenómeno similar que vive actualmente México y que repercutirá de igual manera en Colombia, si productoras internacionales como RTI, y los canales privados se obstinan en seguir empleando el cuestionado remake. No hay derecho a que se hagan tres y cuatro versiones de una misma historia con el talento que abunda y no se apoya.

TELEVISA hace esfuerzos ingentes por detener el declive de su rancia telenovela clásica echando mano de cuanto libreto exitoso se da a nivel internacional, para de inmediato “adaptarlo” ( hacerlo añicos), esperanzados en que como su versión original, sea también un boom.

Podría concluirse aparentemente que esta importante cadena televisiva ha empezado a revaluar la ligera teoría de que los televidentes mexicanos son incapaces de asimilar algo diferente al culebrón clásico y que por esa misma circunstancia nunca se cansaran de ver generación tras generación el refrito de “Los ricos también lloran” o de “Colorina”,(por nombrar algunas producciones), prueba aparente de ello es su plena incursión en la llamada telenovela-comedia con adaptaciones de libretos colombianos( “Pedro el escamoso”-Juan Querendón, -“Yo soy Betty la fea”-la fea más bella) y algunos libretos argentinos, pero ¿ en verdad son exitosas estas adaptaciones?, el caso es que se manejan cifras de audiencia y concluyen al final de las mismas, que éstas superaron la versión original, pero “del dicho al hecho, hay mucho trecho”.

Si bien es cierto que Cadenas como TV AZTECA en su afán de embestir a su teso contendor TELEVISA, tuvo el propósito de romper paradigmas y en un intento loable llevo a la teleaudiencia mexicana melodramas vanguardistas, en principio versiones originales de tremendos hits telenoveleros colombianos como “Café con aroma de mujer”, telenovelas contemporáneas de producción propia como “Nada Personal”, “Mientras haya vida” y adaptaciones especiales como “Mirada de mujer”, desistieron prematuramente de su empeño de educar el gusto viciado de sus televidentes y han vuelto a retroceder al esquema del culebrón clásico, abocados por las temidas marcaciones de sintonía, que ratifican que cincuenta años viendo lo mismo, les ha generado una dependencia crónica que les impide aceptar telenovelas de vanguardia o de ruptura, pero TV AZTECA debe tener en cuenta que la gota al fin rompe la piedra, porque cae y cae, y cae, lenta pero persistentemente. Algunos amigos mexicanos me comentan que ese estigma prefabricado es puro “cuento chino”, pues por cable se transmiten telenovelas colombianas, argentinas y brasileras que gozan de gran aceptación como el caso reciente de la miniserie “Sin tetas no hay paraíso”.

Cabe preguntarse, ¿Donde están los escritores mexicanos de telenovelas?, pues de que los hay, los hay y muy buenos, ahí tienen el referente del nuevo cine mexicano, si ese mismo estilo de historias se plasmaran en la pantalla chica en un tono de melodrama moderno, otro gallo les cantaría. Sencillamente deben evolucionar sin temor hacia un melodrama de vanguardia y darle un sitial diferente al libretista de televisión, convertido con el tiempo y a fuerza en mediocre adaptador, muchas veces subyugado por los caprichos de un productor.

Vayamos ahora a nuestro propio caso, se reconoce que la telenovela colombiana logró un sello único en base al buen ejemplo del otrora melodrama Brasilero y al riesgo tomado frente a las historias contadas en televisión, se le impuso un estándar de calidad a la producción, trabajado con los patrones del cine
(Guardadas las proporciones), eso si sin abandonar nuestra propia idiosincrasia, siempre se contaron historias distintas, llamativas, osadas, gracias al talante de sus libretistas y el excelso soporte histriónico de sus actores. Pero un buen día con el cuento de la globalización y la homogenización del melodrama, se establecieron alianzas de producción bastante lesivas de la que surgieron cuestionados híbridos melodramáticos, erigiéndose una era de refritos que aun hoy sigue vigente, nutrida esencialmente con las historias de Julio Jiménez y el desaparecido Bernardo Romero Pereiro, con un lenguaje dizque “más universal”, pero no pasan de ser, a mi humilde parecer, remedos que dan grima en el que intervienen actorcillos prefabricados carentes de talento y dotados de mucha belleza física.

Sin parcializarme, puedo decir que es el CANAL RCN, quien se ha mantenido prudente con el manejo de los remakes y le ha dado más apoyo a las historias nuevas en los diferentes géneros melodramáticos, también produce telenovelas por encargo para cadenas como TELEFUTURA bajo los patrones solicitados, pero ya constataron que esas producciones en nuestro país no funcionan, sencillamente porque la impredecible teleaudiencia colombiana maneja distintas ópticas frente a la telenovela, es exigente y muy critica.

Canal CARACOL, por fortuna después de finiquitar sus alianzas con Telemundo y RTI y tras algunos dolorosos descalabros televisivos ha cavilado y retoma aparentemente un lineamiento de producción que nunca debió abandonar, obnubilado por un proceso de internacionalización que desquebrajo lo construido por tantos años, comprendieron que el objetivo socarrado de esas alianzas era el neutralizar a la telenovela colombiana como tal, absorberla y convertirla en un híbrido con tendencia a desaparecer en poco tiempo.

Algunos “ beneficiados” de esta Era de refritos han sido ciertos actores que lograron catapultarse a la televisión extranjera, cotizándose en el mercado del culebrón a costa del menoscabo de su estilo de actuación, por su lado los actores extranjeros, cansados de ese esquema, tocan puertas en la televisión colombiana atraídos por la fama de excelencia, que pese a todo, a un mantiene el melodrama hecho en Colombia.

jahesa@hotmail.com