

Juan P. Espinosa Cristina Campuzano Alejandra Borrero-Ricardo Vélez
“EL ÚLTIMO MATRIMONIO FELIZ”
POR: JAVIER SANTAMARÍA
El canal RCN en el inicio del 2008 le apuesta a una historia que evoca esos melodramas brasileros de los noventa con tramas muy reales y empáticas, dirigidas a una teleaudiencia que de alguna manera le gusta verse reflejada en la pantalla chica, pese a que se diga que para melodramas, con los de la vida real bastan.
“El último matrimonio feliz” es el ejemplo de una telenovela moderna contemporánea, escrita por la talentosa Adriana Suárez, quien tras una investigación minuciosa de las causales más comunes de divorcio en nuestro país, nos relata la historia ficticia de seis disímiles matrimonios, desde una óptica básicamente feminista, pero sin animo de adoptar posturas inquisidoras hacia el llamado sexo fuerte.
Esta telenovela denota el cuidado que se ha tendido en la preproducción, la escogencia del elenco, la edición y el manejo de los libretos, amparados por supuesto en una acertada dirección. Es un producto de excelente factura que deja claro, sin falsas presunciones, que en Colombia actualmente se están haciendo los mejores melodramas de Hispanoamérica.
Contar con actores de la talla de Jorge Cao, Ricardo Vélez. Elkin Díaz y señoras actrices como Alejandra Borrero, Gloria Gómez y Carmenza Gómez son garantía de que en escena hay talento del bueno, del verdadero, del que se aquilata a través de los años, añejado como los mejores vinos, excelente soporte para figuras nuevas como Yuly Ferreira, Cristina Campuzano, Juan Pablo Espinosa y Valerie Domínguez, sin desconocer por supuesto el talento de Diego Vélez y Quique Mendoza.
Me he llevado una grata impresión del actor Juan Pablo Espinosa, su actuación es fresca, convincente, está muy bien compenetrado con el personaje de joven ejecutivo yupie cuyo matrimonio empieza a desmoronarse cuando es ascendido laboralmente, despertando el celo profesional de su compañera sentimental; igualmente se destaca Yuly Ferreira, la joven luchadora de clase baja, que convive con un marido zángano y desubicado.
Los insert que se usan frecuentemente como apoyo para expresar los deseos y pensamientos reprimidos de los personajes es un recurso por demás atractivo, que realza las situaciones y le dan su pizca de humor, lo he visto también en las teleseries argentinas que actualmente se emiten en Colombia como “Patito feo”.
Solo espero que con el transcurrir de los capítulos no caigan en la tediosa monotonía argumental, la historia pierda su ritmo narrativo y los personajes terminen desdibujados o perdidos en una maraña de situaciones incoherentes o fuera de contexto.
De repente los índices de audiencia no sean los más altos, ya que el sector de audiencia que ha quedado prendado de “El último matrimonio feliz” comprende un parámetro de edad que va desde los 25 años en adelante, un publico adulto, el juvenil e infantil se ven inclinados obviamente a propuestas más joviales y menos trascendentales, como una telenovela-comedia.
jahesa@hotmail.com