En nuestro querido país existen algunos rasgos de machismo bastante marcados; pero, afortunadamente, nuestras adoradas cuaimas hacen que esta triste característica no llegue a los extremos de otras sociedades, no sólo de Latinoamérica sino del resto del mundo. Pero, lamentablemente, el machismo está en todos lados y, particularmente, en algunas expresiones que forman parte de nuestra jerga popular. Una de estas expresiones es: la cabecita nada más, para referirse al acto de “engañar” a una mujer que no se quiere acostar con el proponente de tan “ingeniosa” idea; tratándola de convencer de que sólo se le introducirá la cabecita y no el resto del miembro viril.
Esta porno idea me vino a la mente al escuchar las órdenes que le dio el presidente Chávez a su ministro de petróleo, presidente de PDVSA y novio de la madrina, para que aumentara los precios de la gasolina; pero sin afectar los precios de los alimentos y del transporte.
En De Cualquier Vaina hemos criticado el ridículo precio de la gasolina, no sólo por ser un pelón económico monumental, sino también por ser un problema de ética ambiental. Por eso estamos de acuerdo con el aumento; pero no me vengan con el cuentico de que la cabecita nada más.
No hay que ser economista para saber que una economía como la nuestra tan dependiente del petróleo –hacia fuera- y de la gasolina –hacia adentro- no se va a ver afectada por una medida que va a joder únicamente a “los dueños de camionetotas, BMW y Mercedes”, -según, palabras más palabras menos, del propio presidente Chávez-; sino que nos afectará a todos por igual, con una mayor carga para los pobres que son a los que no les alcanza la plata ni para la comida ni para el pasaje en la camionetica.
Entonces el gobierno de los pobres y los desposeídos, no sólo nos va a introducir la cabecita nada más, sino el resto del miembro viril de la espiral inflacionaria; lo que se traducirá en más pobreza –oh, paradoja- para nuestra Tierra de Gracia.
Y para los que aun creen en cuentos –machistas- de camino, lo único que les puedo decir es: ¡relájense y disfrútenlo!
Ciro