
POR: JAVIER SANTAMARÍA
Actualmente en la pantalla chica se encuentran al aire dos producciones que desarrollan sus tramas en la región atlántica colombiana, abordadas cada una desde distintas perspectivas y estilos melodramáticos, generando en la teleaudiencia reacciones disímiles, concretamente en los mismos costeños, que se sienten estereotipados y mofados en “Chepe fortuna”, telenovela de aparente corte regionalista ensalzada de romance, humor, fantasía y un toque realismo mágico, mezcolanza que ellos catalogan como una caricatura sin pies ni cabeza, un burdo remedo de su cultura Caribeña, que les pone los pelos de punta.
De otra parte “Tierra de cantores” ha recibido el guiño de la crítica Caribe y de los costeños, pues en esta producción de Colombiana de Televisión para el Canal Caracol, hay un acertado acercamiento a las raíces de su arraigo musical y aunque también conjuga elementos de ficción, romance y leyenda, los personajes se apartan de la molesta caricaturización rimbombante de la telenovela “Chepe Fortuna”, que produce Canal RCN.
Este debate tiene tanto de ancho, como de largo y se centra más en heridas susceptibilidades a las que se les ha dado tono marcadamente regionalista. Me parece algo exagerado arremeter con tanta vehemencia en contra “Chepe Fortuna” por mostrar con jocosidad y sin manidas pretensiones la idiosincrasia Costeña, y por agregarle además toques de fantasía y realismo mágico a una historia de amor, común y silvestre, como hemos visto tantas otras y hasta más exageradas.
De repente los libretistas al intentar plasmar la desbordante y contagiosa alegría del pueblo costeño, su estirpe jacarandosa, su fama añeja de buenas vida, parranderos, machistas y mujeriegos, rebosaron en buen grado los matices de los personajes y recalcitraron la comicidad de las situaciones que hilvanan dicha historia, tildándose de inmediato está peculiaridad como flagrante sobreactuación y desconocimiento imperdonable de la idiosincrasia Caribe.
En mi opinión una telenovela del estilo de “Chepe Fortuna” no está obligada a retratar fidedignamente la cultura de la cual se inspiro la historia, al fin de cuentas es un melodrama netamente de ficción y por necesidad los escritores se tienen que apear de distintos elementos para hacer más llamativa la trama, entre ellos la fantasía, el realismo mágico y los personajes pintorescos, que para nada van a reflejar la realidad y su misión principal es construir un producto de entretenimiento.
Sin lugar a dudas, son los documentales, o las producciones biográficas, basadas en hechos y personajes reales, las más indicadas para plasmar con pelos y señales la cultura, el sentir de un pueblo.
Son más las aprensiones y la alharaca, que el trasfondo mismo de la airada queja de los costeños frente a la telenovela “Chepe fortuna”, reza el dicho: “Cría fama y échate en la cama”, por esa misma razón, está en manos de los mismos habitantes de la costa Atlántica, el exorcizarse de esa imagen de buena vida, etílicos, perezosos, mujeriegos, parranderos que se les endilga aún en estos tiempos.
Otras regiones del país en su momento también han sido “caricaturizadas” en la televisión, es más, por ejemplo los pastusos a los que se les ha catalogado siempre como “poco avispados”, surgiendo alrededor de esa mal ganada fama una infinidad de chistes, bromas y leyendas ,algunas verdaderamente molestas o dignas de entablar sentida protesta , pero ellos, contrario a reaccionar como energúmenos, le han sacado el máximo provecho a la situación ,redundándola a su favor, pues saben a ciencia cierta que de bobos, no tienen ni un pelo.
Se avecina la producción “Un sueño llamado salsa” que se desarrolla en el Valle del Cauca, muy seguramente habrá sectores de la sociedad valluna que van a pegar el grito en el cielo, harán su aspaviento del momento porque los actores exageran el acento y no saben bailar salsa, que todo está exagerado, que es un remedo barato de la cultura vallecaucana etc., etc. Recuerdo que una de las primeras producciones que hizo alusión al Valle fue la telenovela “El Divino” de Gustavo Álvarez Gardeazabal, en ella había una serie de personajes bastante pintorescos que manejaban un acento remarcado, que obviamente no se habla ya en la Cali, pero dicha producción se convirtió en la favorita de todos los vallunos, como igualmente sucedió con “la sucursal del cielo”, con “Azúcar”, mejor dicho mis queridos costeños, ¡ tómenla con su avena y con su pitillo!, ¡eche, no joda! la costa se puso de moda...
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