Tuesday, July 27, 2010

PARA VOLVER A AMAR...



Rebecca Ramírez Colaboración especial (*)

Después de mucho tiempo espero la hora programada para sentarme frente al televisor a ver una telenovela, aunque me parece que el horario no es el pertinente para esta bien realizada historia. Desde Mirada de mujer no me había sentido atraída por una producción mexicana de este tipo.

Para Volver a Amar, original colombiana (Un matrimonio feliz), está muy bien adaptada a la cotidianidad de México, a la realidad de las mujeres mexicanas, porque en esta telenovela lo neto son las protagonistas femeninas.

Finalmente se puede ver en la televisión a mujeres “reales” y no las que inventan en historias para televidentes con menos de dos neuronas, que no cuadran con esa realidad en la que vivimos cada día las mujeres de este país.

Las seis protagonistas de esta historia son congruentes hasta en los nombres, Maité, Valeria, Bárbara, Antonia, Rosaura y Yorlei; ninguno de los usualmente estrafalarios usados en otras producciones e inventados por sabrá Dios que ente masculino desquiciado y tienen “vida” gracias a experimentadas actrices, principales, secundarias e incidentales, tanto de televisión como de cine y teatro.

A todas ellas las podemos ver con maquillaje y ropa adecuados a su personaje, ya que ninguna de ellas está vestida o maquillada como para trabajar en la ópera, por lo exagerado que debe ser el maquillaje en estos montajes para que lo puedan apreciar hasta en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes, o en un tubo, por la mínima cantidad de ropa para que los asistentes a estos sitios puedan elevar su “autoestima” (Cfr. Mar de amor).

Aunque esta telenovela inició planteando las historias entrelazadas de seis matrimonios, pienso que en esta producción lo importante es la vida de estas seis mujeres, quienes se parten la madre para sacar adelante a su familia, rompiendo con ello, tanto en forma como en fondo, los cartabones establecidos social e históricamente en los que el hombre era las bases económica, social y moral de la familia. Todas ellas lo llevan a cabo de diferente manera: desde la que tiene que aguantar al marido golpeador y borracho hasta la que debe mantener la “clase” hasta en la cama, cada una con marido estereotipo de lo que son, básicamente, muchos de los hombres en México.

Todas las protagonistas, de clases sociales diferentes, son mujeres trabajadoras, algunas desempleadas, lo que me parece un acierto también del montaje, porque ya quedaron atrás, espero, las historias en las que los personajes principales son mujeres “bonitas”(esto con sus “asegunes”) pero tontas, atenidas, inútiles, manipuladoras, etc. sin virtudes visibles en algunas de las muchas historias que se ven en la televisión en esta clase de producciones. Trabajan, estudian o intentan trabajar en lo que les gusta o en lo que pueden, todas con la intenciòn de mantener a flote la familia o salir de ella, como el caso de Bárbara que lo que quiere es encontrar trabajo para dejar a su marido que la golpea, cela y mantiene casi presa en su casa. Valeria no trabaja de manera formal pero empieza a estudiar para dejar de ser sólo parte de la decoración de su casa y para conseguir el respeto de su hijo y esposo Braulio. En esta producción se dejan ver las virtudes de muchas de las mujeres mexicanas aunque también no se deja de lado dejar conocer también los defectos de algunas de ellas. Me gustó mucho la antítesis de ellas representada por la excelente actriz Magda Guzmán, con quien a una le dan ganas de patear el televisor.

La historia de estas seis mujeres está formalmente contada de una manera casi cinematrográfica, por los movimientos de las cámaras y por los “flashes” paralelos a la narración en los que se dejan ver las verdaderas intenciones de los personajes, lo que nos hace ver que no siempre se hace lo que se quiere sino lo que se debe en una sociedad en la que se nos ha enseñado a fingir o no decir lo que realmente sentimos.

Actoralmente puedo decir que el trabajo de todos quienes intervienen en Para Volver a Amar es impecable, aquí si vemos lágrimas y risas (Yolanda Vargas Dulchè dixit) reales, modulación de voz, movimientos escénicos acertados y congruentes y esto también se debe no sólo a la labor de las actrices y actores sino al desempeño de sus directores de escena, Eric Morales y Francisco Franco, a quienes ahora sí les dejaron mostrar sus tablas en dirección debido a que es una historia mejor adaptada y más congruente con la realidad mexicana.

No sólo los protagonistas actúan correctamente; los actores y actrices secundarios o incidentales, como el dueño de la estética o la médica que atiende a Bárbara, después de la golpiza que le dio su marido y por la que no pudo continuar con su embarazo, son congruentes tanto en forma como en fondo con su personaje.
¿Será Para Volver a Amar el parteaguas de la historia de la mujer en las telenovelas en México? Espero que sí, todo pinta para ello.



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