
SENADOR JUAN CARLOS RIZZETO
Por Diego Martínez Lloreda
Calígula estaría feliz haciendo política en el Valle del Cauca, porque consiguiendo los recursos necesarios no tendría el menor problema para convertir su caballo en un ‘honorable’ senador. No exagero: aquí cualquiera que esté en capacidad de pagar la respectiva ‘tarifa’, puede volverse el más exitoso elector .
Lejos de mí pretender comparar a nuestros honorables congresistas con caballos (qué falta de respeto… con los equinos), así muchos de ellos se hagan elegir a las patadas y hayan cabalgado a un ritmo frenético para lograr sus curules.
El ganador de la triple corona en el ‘derby’ electoral del domingo es un ‘ejemplar’ de origen italiano, conocido como ‘Rizzeto el Raudo’ o simplemente RR. Recién aparecido en la arena política-- seis meses atrás el 99% de los vallecaucanos no había oído nombrarlo-- al ‘contarse’ por primera vez en unos comicios
obtuvo 70.000 votos. La ‘hazaña’ es mayor si se tiene en cuenta que este ‘potro’ electoral logró semejante votación sin hacer una propuesta, sin tener la menor trayectoria pública, sin acudir a foros, sin presidir una sola concentración y sin aparecer en los medios. Mejor dicho, hizo los mismos méritos para alcanzar esa curul que los que tenía el caballo de Calígula para ser nombrado cónsul del Imperio Romano.
Mientras varios veteranos competidores quedaban fuera de la carrera política ante el arrollador paso del ejemplar italiano, otros pasaron las duras y las maduras para arañar una curul. Entre tanto, el protegido del Calígula vallecaucano se dio el lujo de obtener la mayor votación del PIN a nivel nacional, sin sudar demasiado.
El único precedente similar que existe en la región fue el de Juan Carlos Martínez, quien en cuatro años pasó de sacar 400 votos para el concejo de Buenaventura a ser elegido senador, con más de 50.000 votos. Ojalá RR no siga los pasos de Martínez, aunque si eso llega ocurrir, el Calígula vernáculo no tendrá dificultades en hallar otro ‘jamelgo’ con el cual llenar ese lamentable ‘vacío’.
Pero al lado del ejemplar italiano también obtuvieron sonoros triunfos otros competidores generosamente nutridos con dineros ya no de dudosa sino de conocida procedencia.
Produce una enorme desazón que la política en el Valle haya quedado reducida a esa sucia competencia en la que sólo triunfan las candidaturas bien alimentadas con esos recursos espurios. La presencia de ese ‘doping electoral’ le quita cualquier trazo de legitimidad a ésta y a todas las justas electorales que se celebren en esta región.
Entristece aún más que mientras en Bogotá y otras ciudades dan muestras de una cada vez más desarrollada cultura política y eligen a personajes limpios y libres de maquinarias como Gilma Jiménez, aquí nuestro analfabetismo electoral sea cada vez más mayor. ¡Pobre Valle, cada vez más lejos, en cultura política de Bogotá, y cada vez más cerca de Magangué!
Calígula esa es tu obra ¡Al César lo que es del César!
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