
RAFAEL ARANEDA
Segunda oportunidad bajo la lupa critica de Álvaro Cueva
Cuando supe que TV Azteca iba a producir “Segunda oportunidad” me emocioné porque, considerando las tendencias internacionales y la manera como nos vendieron este proyecto, lo menos que supuse era que sus responsables iban a juntar a los ex-académicos de todas las generaciones para hacer una especie de “Glee”.
¿Se imagina un festival de coros cantando temas que nos remuevan nuestras fibras más íntimas completamente en vivo y combinándolo con coreografías audaces? ¡Guau!
Desgraciadamente “Segunda oportunidad” no tiene nada que ver ni con tendencias, ni con “Glee” ni con nada de nada. Es un mazacote televisivo sin pies ni cabeza con un mensaje bastante negativo detrás.
Mire, toda la televisión, desde los noticiarios hasta las caricaturas, cuenta algo y para contarlo se apoya en una estructura y en personajes claramente identificables.
“Segunda oportunidad” no cuenta nada con nadie. Es como si alguien gritara: “Que pase el atascadero de cantantes a cantar lo que sea y a bailar lo que se le ocurra”.
“Que se pongan el primer nombre que les venga a la mente, que se vean como se les pegue la gana pero que entren, reciban críticas y salgan”.
Esto es, para acabar pronto, un fracaso dramático porque si no hay historia, no hay programa y, para acabarla de amolar, no hay manera de ubicar a nadie, ya no se diga a algún equipo.
Da lo mismo si uno, 15 o 30 concursantes ríen, lloran, se quieren o se odian.
Por si esto fuera poco, sí da pena comprobar que ninguno de esos muchachos alcanzó un buen nivel desde que salió de “La academia”.
Yo he ido a karaokes donde personas con menos experiencia arman mejores números que esos chavos que se supone que construyeron algo parecido a una carrera. “Segunda oportunidad” los va a perjudicar. Los hace parecer “de segunda”.
¿Por qué le digo que atrás de esta emisión se esconde un mensaje negativo? Porque por no invertir en un “casting” estos señores están contradiciendo el origen de esta clase de programas:
Darle la oportunidad de ser alguien a una persona con talento que, por circunstancias ajenas a sus circunstancias, jamás podría llegar a ser famoso.
“Segunda oportunidad” le niega la oportunidad de ser estrellas a las personas más humildes del pueblo de México, no está bien manejado, parece un ejercicio de reciclaje y eso, desde cualquier perspectiva, deprime.