
Por Ricardo Rodríguez Vives
Después de que el programa radial La Luciérnaga, de Caracol, realizara anteayer una pesada chanza acerca de la fórmula vicepresidencial del candidato Germán Vargas Lleras —la ex secretaria de Hacienda Distrital Elsa Noguera— un verdadero alud de críticas se alzó en la Región Caribe, condenando lo que para muchos fue un comentario deshonroso.
El apunte, emitido burlonamente por la humorista Alexandra Montoya, decía que “Vargas Lleras buscaba a una persona costeña, honrada, trabajadora y le ha costado trabajo encontrarla”.
Sin embargo, ayer mismo La Luciérnaga reconoció lo que para ellos fue un error, de acuerdo a su director, Hernán Peláez: “A toda la gente de la Costa Atlántica: si se han sentido ofendidos por un apunte que se hizo aquí de buena fe, pero que ha recibido una réplica violentísima en medios como EL HERALDO, y por supuesto, en los correos, a los cuales tienen derecho los oyentes, presentamos disculpas. No es nuestra intención estigmatizar a la gente de la Costa por uno o dos comportamientos, ni más faltaba. Que los oyentes comprendan que cuando se cometen errores, somos los primeros en reconocerlos”.
De igual manera, la humorista también se disculpó: “presento excusas a toda la gente de Barranquilla y del Caribe, tengo especial agradecimiento con ellos, que siempre nos reciben generosamente. Así que retiro mis palabras. Perdón para la gente de la Costa”.
Si bien el equipo presentó disculpas, las reacciones no se hicieron esperar ayer desde temprano. El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, consideró que los comentarios no corresponden al talante de los habitantes del Caribe, “cuando tenemos toda la capacidad por manejar nuestros asuntos como el de cualquier habitante del país”, dijo.
A su vez, el escritor cordobés David Sánchez Juliao también manifestó severas críticas: “Como Caribe, estoy ofendido. Me permito mostrar mi vehemente protesta, y conmino a estos programas de ‘mal humor’ a buscar otros temas: nosotros no somos una burla”.
Para el periodista y escritor Heriberto Fiorillo, en ámbitos de humor y caricatura, los cachacos se burlan de los costeños y viceversa. “No sé quién resulta más malintencionado: quien en un sitio de humor pretende herir de verdad con un chiste o quien saca un chiste de contexto y condena su contenido como si fuera real.
Estas valoraciones mutuas han producido además tanta risa y tanto dolor en nuestro país que ya carecen tanto de gracia como de veneno”, precisa.
Estadisticas Gratis