Sunday, September 27, 2009

MARLÓN EL PERSEGUIDO


Por Meryt Montiel Lugo
(DERECHOS DEL DIARIO EL PAIS-COLOMBIA)

Marlon Moreno, igual que su personaje en ‘El capo’, es perseguido. Pero no por la policía y los enemigos, sino por un ejército de mujeres, directores de cine y estrellas de la televisión.
1. Actor cotizado

El Negro, como lo llaman sus amigos, está en uno de los picos más altos de su carrera. Además de protagonizar la muy sintonizada telenovela ‘El Capo’, Marlon Moreno es hoy uno de los actores más cotizados del país.

El caleño, de 43 años, se puede dar el lujo de cobrar lo que le parece por su trabajo; aparecer en una revista nacional como uno de los personajes más bellos y talentosos de la Tv. colombiana y ser imagen de marcas como la reconocida firma de ropa Carlos Nieto, de Bogotá. Incluso, fue contratado para que firmara autógrafos recientemente en la apertura de un centro comercial en Barranquilla.

Lo han solicitado hasta para promocionar una agua embotellada y una compañía celular, pero dicen en Talento Nacional, firma que maneja su imagen hace tres años, que “no se ha casado aún” con esos productos por falta de tiempo.

Esa falta de tiempo hizo que Marlon pasara por petulante ante algunos periodistas, meses atrás, cuando trabajaba para tres proyectos a la vez: ‘La Guaca’ ‘El Último Matrimonio Feliz’ y ‘ El Capo’.

Al no poder complacer a los periodistas con entrevistas y sesiones fotográficas, explica Jenny Córdoba, de Talento Nacional, éstos empezaron a tildarlo despectivamente de estrellita. “Pero realmente él estaba trabajando. Sólo tenía los sábados para descansar y se los dedicaba a su familia, era comprensible. Pero ahora es más fácil, atiende los requerimientos porque le queda tiempo entre las grabaciones de la telenovela ‘El Capo’”.

Haciendo camino
Antes de llegar a ser el actor apetecido que es hoy, Marlon sorteó toda clase de sacrificios en Bogotá, a donde viajó para concretar ese sueño que empezó a gestar a los 13 años, cuando participó en la obra ‘Platero y Yo’, en el ya desaparecido colegio Rafael Pombo, de su tierra natal.

Fueron varias las ocasiones en que este hincha americano, que creció en los barrios Santa Elena y Salomia, de Cali, debió regresarse de la capital un tanto derrotado porque le tocó muy duro.

En una ocasión, comenta su amigo, el realizador caleño Jesús Álvarez, luego de andar todo el día en busca de una oportunidad de trabajo, al abrir la puerta de la pieza arrendada donde vivía, se desmayó por pura y física hambre. No había comido porque no tenía un peso.

Marlon, que hizo sus pinitos en Telepacífico a mediados de los 90 (Vidas Robadas y Gente Fresca), no desfalleció. Comentarios como “dedíquese a otra cosa, porque usted no está produciendo”, en vez de amilanarlo lo empujaron a seguir.

La primera vez que Colombia se fijó en él fue cuando encarnó a Víctor Leal, en ‘La Mujer del Presidente’, rol con el que ganó el India Catalina, a actor revelación.

Decenas de reconocimientos nacionales e internacionales más vendrían en 18 años de carrera por esa naturalidad y versatilidad con que interpreta sus personajes en las tablas, la Tv. o el cine. Entre ellos, ‘El Pollo’, de la película El Rey; ‘El Titi’, de Sin Tetas no hay Paraíso, ‘Bernardo Torres’, de El Último Matrimonio Feliz y ‘Peñaranda’, de ‘Perro Come Perro’.

Carlos Moreno, que lo dirigió en ‘Perro come Perro’, se ríe al rememorar una anécdota que vivió Marlon por ‘culpa’ de la recordación que tienen los caleños de los personajes que ha interpretado.

Cuando estábamos rodando ‘Perro’ en Cali, cuenta el director, la gente le gritaba ‘Titi’, ‘Titi’, como le decían a su personaje en ‘Sin Tetas’. “Titi tu puta madre”, decía Marlon en voz baja, tratando de exorcizar la rabia que le producía que lo desconcentraran en escena.

Que lo desconcentren de su rol es uno de los motivos de enojo de este artista que cuando llega al set sólo respira y piensa en función de su personaje. Para él no existen el celular, las charlas o las bromas con compañeros ni siquiera en los recesos. Por eso algunos de sus colegas lo tildan de distante y huraño. En cambio, no permite que a ningún artista le falten al respeto en el set.

Así lo asegura su amigo, el actor Christian Tappan (el popular 'Boliqueso’, de ‘Vecinos’). “Recién llegado de México, cuenta Tappan, me tocó hacer en ‘El Precio del Silencio’ una escena complicada por los textos, pues yo hacía de fiscal. Como estaba nervioso, el coordinador me empezó a mamar gallo. Y Marlon me defendió, le dijo: ‘respetemos el trabajo del joven’. Quedé agradecido con él, pues era la segunda vez que grabábamos escenas juntos”. Pronto Marlon se convirtió en su amigo y consejero: “Me advertía sobre no dejarme absorber por las banalidades del medio como la popularidad y las rumbas. ‘Eso no te va a dejar nada’”.

El caleño, comenta Jesús Álvarez, tampoco soportó los desplantes de su antigua compañera de set en ‘El pasado no perdona’, la ex Miss Colombia Andrea Nocetti. Por eso estuvo en la picota pública: se especuló que él le dio una bofetada al calor de una discusión porque la cartagenera no quería respetar la fila que estaban haciendo el actor y otros de sus compañeros para entregar el vestuario que usaron en las grabaciones.

Él no le pegó, asegura su amigo, pero de todas maneras, quedó en entredicho la reconocida caballerosidad de Marlon, tanto, que el actor rechazó el papel de ‘Chucho’, el marido de los celos enfermizos’ en ‘El Último Matrimonio Feliz’, para no ver empañada su imagen. “No voy a hacer el papel de un hombre que le pega a una mujer”, dijo entonces y se lució en la telenovela como el doctor Torres, el cálido empresario de la construcción santandereano que se enamora de una mujer humilde y emprendedora.

2. Galán enamorado
Si a su personaje de Pedro Pablo León Jaramillo en ‘El Capo’ lo adoran tres mujeres, este atractivo caleño de piel bronceada, dientes de perla y porte de modelo no se puede quejar. Lo han amado varias mujeres con las que se ha casado “por lo civil, por lo católico y por pendejo”, como suele manifestar.

Marlon, que en pasadas épocas pregonaba que “la monogamia es un invento de los hombres”, parece que ha encontrado su pareja ideal en la paisa Sandra Alzate, a la que conoció en el Parque Panaca (ella era jefe de relaciones públicas del lugar) cuando él grababa ‘No renuncies Salomé’, telenovela que protagonizó junto a Carolina Acevedo y que no tuvo gran acogida.

Sandra, una joven inteligente y segura de sí misma, que ha sabido comprender su oficio y los gajes del mismo, como el constante asedio de las mujeres a su marido, es la madre de sus hijos Samuel, de 5 años y Luna de 3.

A ellos se suman Gabriela, de 11 años, que tuvo con la palmirana Mónica Toro; y su primogénito Brian, de 21 años, también actor (personifica al ‘Capo’ cuando joven). Brian es fruto de su relación con la caleña Alexandra Mera, de quien se hizo novio cuando era un colegial de apenas 13 años. Ella hoy es directora comercial de una firma de Leasing.

Este amante del tequila, de la salsa de Héctor Lavoe, Rubén Blades, El Gran Combo, Niche y de Marc Anthony; de la música de Miguel Mateos, Andrés Calamaro, Joaquín Sabina y Miguel Bosé, aunque tímido, desde muchacho mostró su pasión por las mujeres, a las que considera “mi perdición. Ellas me pueden llevar al cielo o al infierno”.

Con gracia, una de sus más queridas maestras en el Rafael Pombo, la zarzaleña Irma Grisales, recuerda cómo Marlon la enteró de que ella fue su primer amor platónico, el día en que la invitó a la premiere de ‘Perro come Perro’, en Cali.

“Al verme llegar pegó el grito: ‘Irmita’. Nos abrazábamos, llorábamos a moco tendido. Fue una emoción impresionante. De pronto me levanta los brazos y grita: ‘Mi primer amor platónico’, y yo le digo, bruto, no digás bobadas. ‘¿Si sabés que fuiste mi primer amor platónico’, me decía súper tierno. ‘Pues sólo ahora que me lo estás confesando, querido’, le dije riendo”.

Él mandó a su hijo que me ubicara en el teatro y después hablamos un rato. Me dijo que yo, como su maestra le enseñé a vivir: aprendió de mí el amor por la vida, los valores que le inculcaba: la solidaridad, el respeto por el otro, la puntualidad en todas las actividades, a aprender de los errores, a vivir con pasión. Él dice que nunca me olvidará”.

Es tan grande la admiración y agradecimiento por su maestra que no deja de llamarla para saludarla. La última vez fue el día del lanzamiento de ‘El Capo’ para invitarla a que no dejara de ver la telenovela.

Irma Grisales, quien hoy vive en el barrio Villa del Prado, confiesa que jamás pensó que Marlon se convirtiera en el actor que es, pues nunca mostró sus dotes histriónicas porque él era un niño serio, introvertido, “nunca fue recochero”.

Esa timidez que lo acompañó de niño sale a flote como actor, cuando tiene que “empelotarse física y psicológicamente en escena”, como le sucedió al filmar ‘Entre sábanas’. No se creía capaz de hacer la película y por eso le renunció varias veces al director Gustavo Nieto Roa.

Él, que se compenetrara tanto con cada uno de sus personajes al punto de soñar con ellos, enfermarse por ellos, o asumir actitudes de ellos, reconoce que su papel de Roberto –un hombre casado que tiene una noche de pasión en un hotel con una joven próxima a casarse– fue agotador.

“Fue tan fuerte la película que llegué a llorar un par de noches porque era muy complejo para mí lo que estaba sucediendo. Ese papel me hizo sentir vulnerable a nivel físico, al estar desnudo, al mostrar en los diálogos aspectos que suceden en la vida personal de uno y sentí que se me estaban metiendo a la pieza. Fue muy desgastante desde el punto de vista psicológico”, le confesó a El País antes de la premiere del filme en 2008.

Eso sí, ha revelado, que en escenas de amor o cama no se llega a excitar o a sentir algo más, “aunque la actriz esté muy buena. No le tengo miedo al cuerpo”, siempre dice con total convencimiento.

3. Pasión por el cine

Su tranquila forma de ser se refleja en su manera de hablar: bastante reposada. ‘Mastica’ cada una de sus respuestas para estar seguro de que lo que ex presa está acorde con lo que realmente piensa y siente, guardando la premisa de vida que le enseñaron sus padres: siempre ser fiel así mismo.

¿Se siente un capo de la actuación?

No, no, para nada. Me siento un obrero de la actuación, un oficio que me hace ser y sostenerme. Vivo sin ninguna pretensión de poder, de fama, de reconocimiento.

Debió luchar duro para llegar a donde está hoy. ¿Qué momentos de esos recuerda con tristeza?

Ninguno, porque fueron puntos de enseñanza valiosísimos. Trabajar en miles de oficios me enriqueció. Hoy es un orgullo haber desempeñado tantos oficios para buscar el sitio donde pertenecía. En Cali fui mensajero y el resto de trabajos los desempeñé por el resto del mundo: mesero, taxista, cantar en el metro.

Ah, ¿tiene buena voz para el canto?

No, no creo, pero canté (risas). Me sirvió para sobrevivir.

¿Qué le representan hoy el cine y la Tv.?

El cine es mi pasión. Me crié viendo cine desde los 6 años y a la Tv. le debo el reconocimiento, la popularidad. Mi hermano dice que amo tanto la actuación que la convertí en mi amante.

¿Cómo va su productora?
Se llama Solarte Imagen y la fundé en octubre pasado. Estamos trabajando en la preproducción de un largometraje y dos cortometrajes para el próximo año.

¿Sería director en su productora? ¿Qué tipo de historias le llaman la atención?

Sólo me interesa contar historias de amor y de la falta de amor.

¿Es un romántico?
Yo no sé qué es romanticismo.

¿No? ¿Y entonces cómo conquista?
No sé si conquisto, lo único que sé hacer es ser yo, no más. Nunca me ha interesado la conquista.

Volvamos al cine. Cuando hizo ‘El Rey’ la vio nueve veces por la emoción de verse en pantalla grande. ¿Hoy acostumbra a hacer lo mismo con los filmes donde participa?

Sí, siento mucha emoción de hacer cine, porque hacer cine en este país es de berracos.

Pero no creo que llegue a ver ahora un filme nueve veces... Ufff, claro, ‘Perro Come Perro’ me la he visto como 32 veces.

¿Le da una lectura cada vez?

Sí, claro, con el tiempo uno va viendo cosas que antes no apreciaba. Tal vez por ego, porque al principio prima esa necesidad de ver cómo uno ha actuado, pero con el tiempo va entendiendo más lo macro: uno sólo es una partecita de ese todo.

¿Se fija en qué falló?
A mí no me interesa ver en qué fallé. Cada vez que veo las películas que hice con amor me gustan más y las que hice porque tenía alguna clase de compromiso me gustan menos.

Y he aprendido a entender que lo que debo es hacer mi trabajo con sólo el corazón, no con el cerebro ni con el bolsillo.

La actuación hoy es un oficio efímero. Es difícil que busquen actores que pasen de los 50. ¿Preparado para ese momento?

A todos nos va a llegar y hay que asumirlo con tranquilidad. Los años están reflejados en la mirada, en las arrugas y es lógico que la gente quiere ver personajes jóvenes, llenos de vida, de belleza. Pero por eso me gusta tanto el cine, porque en él hay personajes para todas las edades. Que es lo contrario a la Tv., que siempre está requiriendo belleza, juventud y es entendible, porque vende productos. Y por esto también tengo mi productora, quiero hacer mis proyectos, seguir mostrando el punto de vista de la vida como lo veo yo.

¿Por qué dice que mucho más joven no era feliz? ¿Qué lo atormentaba?
Tal vez la sensación de no pertenecer al mundo.

Se especula que es distante y agrandado. Pero también que es compañero solidario, accesible, bacán. ¿Qué percepción que se tiene sobre usted es la equivocada?

No ando pensando que cuando llego a un sitio me tienen que reconocer porque soy un actor, eso sí me parece que es ser agrandado. Yo no trato de estar brindando una falsa sonrisa, yo sonrío por amor, por cariño, no sonrío para que la gente diga, ay, sí, qué bonito que es. No. Yo quiero a la gente que quiero. Tal vez piensen que soy agrandado porque soy serio, pero nadie puede decir que yo maltrato en la calle o en algún sitio público a nadie porque no lo hago. Soy simplemente un hombre que no se cree superior a nadie por el hecho de salir en Tv. o hacer cine. Yo hago mi trabajo nada más y no me considero ni más ni menos que nadie.

¿Cómo ha sido luchar contra la fama, porque igual es una figura pública, no?

No lucho contra la fama porque no me creo famoso, recibo con mucho cariño las manifestaciones de afecto que me dan en los sitios públicos y pare de contar. Yo sigo mi vida tranquilo, pensando que hago un trabajo común y corriente, como el hombre que va a la fábrica, a un banco, a un restaurante a trabajar. Trato de no prestarle tanta atención al hecho de que me pidan posar para unas fotos, es muy bonito cuando las personas lo hacen, lo recibo con mucho cariño, pero ahí para.

Eso no es motivo para llenarme de orgullo. De orgullo me llena saber que tengo una familia, unos amigos que están ahí siempre que los necesito o estoy allí cuando me necesitan. Lo demás no es motivo para agrandarme. Me extraña mucho que por estos días me hagan preguntas de este tipo porque jamás pensé que mi comportamiento fuera a ser tomado como agrandado. Jamás me he considerado tan importante.

Más de Marlon
• Marlon Moreno nació en el hogar del empleado bancario Salomón Moreno y la ama de casa Aura María Solarte (fallecidos). Tuvo tres hermanos: Salomón, Ricardo y Lizeth. Ricardo es el único vivo, está residenciado en Bogotá.

• Su padre y su hermana Lizeth murieron en extrañas circunstancias. En febrero de 2001, luego de varios días de desaparecidos, sus cuerpos amarrados y sin vida emergieron del fondo del río Cauca, en el corregimiento de Rozo. Lizeth tenía 8 años y su padre 74.

• El actor asegura no seguir a nadie ni en política ni en religión. “Yo sólo creo en el amor, no creo en nada más”, dice.

• Cada año, Marlon trata de reunirse con sus compañeros de colegio en Cali. De acuerdo con uno de sus mejores amigos Luis Alberto López, inversionista en bienes raíces que vive en Nueva York, al actor la fama no lo ha cambiado: “Sigue siendo el ser sencillo y leal de siempre”.



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