Wednesday, April 23, 2008

LA TELENOVELA-COMEDIA, ENTRE ODIOS Y AMORES






POR: JAVIER SANTAMARÍA

Dicen por ahí que los colombianos somos felices a pesar del sin fin de vicisitudes que nos agobian a diario, de esa famita tatuada que llevamos y que harto nos ha costado ir cambiando, dicen que nos encanta el fútbol, las telenovelas y los reinados, que somos devotos del Sagrado Corazón, El Divino Niño, El Señor De los Milagros, La Virgen Milagrosa, mejor dicho de toda la legión santoral, dicen que somos solidarios por naturaleza, echados pa´lante, pero que igual nos gusta el dinero fácil y eso sí, que poseemos una malicia indígena muy peculiar que nos identifica en cualquier rincón del planeta.

Todo este vademécum de características típicas del colombiano se reflejan de una u otra manera en las telenovelas, un producto televisivo muy apetecido mundialmente y al que Colombia nunca ha sido ajena, convirtiéndola en la última década en una especie de “Meca latinoamericana del melodrama”.

Podríamos agregar también que a los Colombianos nos gusta “mamar gallo”, reírnos de nosotros mismos, por eso no es raro que tengamos un programa de humor que lleva los años de matusalén en la pantalla chica, que haya varios cuenta chistes inscritos en libro guines de records y que las películas más taquilleras en Diciembre, buenas o pésimas, sean las del Libretista y Productor Dago García, por eso mismo, no es nada paradójico que Colombia se considere como la pionera más reconocida en la producción del malquerido genero tragicómico o telenovela –comedia.

En antena se encuentra “Nuevo Rico, nuevo Pobre” la tragicomedia más exitosa de los últimos años en la pantalla chica colombiana, la más vista en todo el territorio nacional y consagrada como el producto estrella del Canal que la produce; De repente usted también forma parte del grueso de esos televidentes que se sientan cada noche frente a su televisor para verla tras una ardua jornada laboral, buscando ante todo esparcimiento y una buena dosis de sano “antiestrés”, o contrariamente forma parte de otros tantos televidentes fieles al culebrón clásico y que detestan con todas sus fuerzas a esta supuesta “especie degradada” del género melodramático.

Por eso mismo me atrevo a concluir que la telenovela-comedia es un género de odios y amores, pero pésele a quien le pese, ha logrado posesionarse paulatinamente en el gusto de los televidentes latinoamericanos quienes empiezan a dejar sus prevenciones de lado y se dejan seducir por la picaresca del mismo. En los años noventa fue México quien experimentó exitosamente con el género tragicómico a través de la producción “El premio mayor”, trampolín de lanzamiento para el actor Carlos Benavides o mejor conocido en la actualidad como El Huicho Domínguez, nombre de su famoso personaje; También fue la vitrina de lanzamiento profesional para el reconocido actor Diego Luna, quien la verdad sea dicha, integrando hoy en día las ligas mayores de Hollywood, no se siente muy cómodo que lo relacionen con esa telenovela-comedia, de la que desafortunadamente se hizo una secuela muy regular, motivo por el cual su productor prefirió no volver a pisar esos terrenos.

Argentina, después de Colombia es otro de los países productores que confían plenamente en la Telenovela-comedia como género valedero y respetable, tanto como el culebrón clásico y se cataloga más como una vertiente del mismo.
Actualmente la simpática telenovela-comedia Argentina “LALOLA” se ve en varios países con gran acogida, en Colombia se transmite casi de incógnita por CITY TV; no hace mucho Canal RCN hizo una versión adaptada de “Los Roldán” que conocimos como “Los Reyes”, aunque no fue un mega éxito televisivo, tuvo su buena fanaticada y con acierto el canal la finalizó en su justo momento.

Otra telenovela-comedia que gozó de acogida internacional y aun se recuerda gratamente es “Pedro el escamoso”, de la que Televisa hizo su propio refrito, retomando el formato tragicómico muy seguros de lograr el mismo éxito, pero es difícil que después de tantos años sin producir este género, la teleaudiencia mexicana reaccione de manera favorable ante el mismo; quizá fue“La fea más bella”, una versión caricaturesca de “Yo soy Betty la fea”, la que logro despertar simpatías.

Con el antecedente del gran éxito obtenido en Colombia y otros países que emiten la versión original de “Nuevo Rico, nuevo pobre” El Canal Azteca Trece adquirió los derechos de los libretos y lanzo este mes una versión mexicanizada a la que llamo “Pobre rico...pobre”, el que sea éxito o fracaso depende en principio, de que tanto el gusto viciado de la conservadora teleaudiencia mexicana sede ante el desenfado e irreverencia de una historia escrita por colombianos con el animo de entretener, de burlarnos de nosotros mismos y mejor, como decimos por estas tierras, de mamarle gallo a la vida.

jahesa@hotmail.com